Zapad 2017: contexto, impacto y posibles consecuencias de los ejercicios militares rusos

Resumen:

Los ejercicios militares llevados a cabo por Rusia entre los días 14 y 20 de septiembre han conseguido centrar una mayor atención que en ediciones anteriores. Las prácticas, conocidas como Zapad (oeste en ruso), y divididas en dos partes, se han desplegado en cuatro escenarios, uno de ellos, Bielorrusia. Parte de esa atención viene suscitada por los eventos transcurridos desde 2014, con la anexión rusa de Crimea y la respuesta defensiva y disuasoria de la OTAN con su despliegue en los bálticos y Polonia. Además de todo esto, existe una cierta polémica por dos asuntos sobre los que no existe unanimidad: el número definitivo de efectivos desplegados y el destino de todas las unidades desplazadas a territorio bielorruso.

Y es que la opacidad y la falta de transparencia son algunas de las claves para explicar el evidente y contrastable clima de desconfianza por el que Occidente recela de las verdaderas intenciones del presidente Putin; mientras, Moscú defiende la legitimidad de sus acciones. Si bien existen exageraciones por parte de ambos bandos, no parece desacertado vaticinar que después de los ejercicios Zapad Bielorrusia no quedará como antes de los mismos y que será una excelente oportunidad para atender a los avances rusos en materia de defensa.

Abstract:

The military exercises that Russia delivered between September 14th and 20th have erased much more attention that prior editions. Practices, known as ZAPAD (West in Russian language), and split into two parts were displayed in four different scenarios, Belarus among them. Part of this attention has been raised due to the events occurred since 2014 with the Russian annexation of Crimea and the defensive and deterrent response of NATO with its deployment in the Baltics and Poland.

In addition, there is an increasing controversy over two issues in which there is no unanimity yet: the definitive number of troops deployed and the destination of all units displaced into Belarusian territory. Opacity and the lack of transparency could be one of the keys that explains an atmosphere of mistrust in which the West fears the true intentions of President Putin – while Moscow defends the legitimacy of its actions. Although, there are exaggerations on both sides, it does not seem unwise to predict that after the ZAPAD exercises Belarus will not remain or continue as before and that will be an excellent opportunity to address the Russian advances in defence.

 

Palabras clave:

Rusia, OTAN, Zapad 2017, ejercicios militares, disuasión, Bielorrusia, seguridad.

Keywords:

Russia, NATO, Zapad 2017, military exercise, deterrence, Belarus, security.

 

«Let us ask ourselves: Is it possible, that a state, which itself is grappling with the hardest unsettled ethnic and ethical problems should be trusted to act as an arbitrator and peacemaker in other states that also have ethnic problems? The unease will be growing when one examines one of the recent documents issued by the Russian Ministry of Foreign Affairs. It states there that the problem of ethnic Russian groups in the neighbouring countries cannot be solved by Russia by diplomatic means alone. Those ethnic Russian groups, however, have oftentimes settled down in the wake of occupants and mass deportations of the native population.
One can only conclude from this Moscow memorandum that, if necessary, other measures may also be taken. As to what these measures could be, we Estonians – along with other smaller nations – have had bitter experiences in our recent history».

Lennart Meri, presidente de la República de Estonia

Hamburgo, 25 de febrero de 1994[1]

 

Este pasaje del discurso del entonces presidente de la República de Estonia fue pronunciado en su intervención en la reunión del G-20 que tuvo lugar en la ciudad de Hamburgo en el año 1994. Durante la misma, un hombre abandonó a paso ligero la sala ante la atónita mirada de todos los presentes. El desplante, del todo inhabitual, fue protagonizado por Vladimir Putin, por entonces un desconocido para el gran público. Putin, que ese año sería nombrado vicealcalde de la ciudad San Petersburgo, dejó clara esa noche un carácter que, sin duda, le ayudó a alcanzar el puesto de presidente del país.

Esta anécdota sirve para entender parte del nerviosismo que han generado los ejercicios Zapad. Rusia viene realizando estas prácticas de manera cuatrienal desde 1969[2], aunque en la práctica no se ha mantenido esa periodicidad. En 1999, y tras el bombardeo en Kosovo por parte de la OTAN, Rusia reanuda los ejercicios por primera vez desde la disolución de la URSS.

Ilustración 1: Despliegue de los ejercicios Zapad correspondientes al año 1983 y que incluían a los Estados bálticos, entonces pertenecientes a la URSS. [Documento desclasificado por la CIA]

Desde entonces se han llevado a cabo dos más, en los años 2009 y 2013, los cuales no fueron seguidos con tanta atención por parte de las instituciones de seguridad y la prensa occidental. Sin embargo, desde donde sí fueron analizados fue desde los países vecinos, máxime después de las incursiones rusas en Georgia (2008) y Ucrania (2014). El siguiente análisis busca explicar en qué consisten los ejercicios militares Zapad, la preparación de la OTAN ante el riesgo que supone para sus estados miembros, el impacto que puede suponer en la zona y las posibles consecuencias que se deriven de los mismos.

 Contextualizando Zapad

Rusia realiza ejercicios militares con una frecuencia anual a lo largo de su territorio, el cual divide en cuatro distritos militares: el distrito militar sur, con base en Rostov-on-Don; el distrito militar central, cuya base está en Ekaterimburgo; el distrito militar oriental, asentado en Jabárovsk; y el distrito militar occidental, que se dirige desde San Petersburg. Este distrito militar tiene como objetivo defender las fronteras e intereses rusos en su flanco occidental (incluyendo el enclave de Kaliningrado), el Ártico y la flota del Pacífico, y será el encargado de dirigir estas prácticas militares que, por primera vez, incluyen a Bielorrusia[3].

Atendiendo a unas declaraciones del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y primer viceministro de Defensa bielorruso, Oleg Belokónev, «las venideras maniobras Zapad son de carácter estrictamente defensivo y su realización no amenaza ni a la comunidad europea en general ni a los países vecinos en particular». También, servirán para «crear las condiciones para garantizar más efectivamente la seguridad nacional, independencia e integridad territorial de Bielorrusia». Por parte rusa, el viceministro de Defensa de Rusia, teniente general Alexander Fomin, ha declarado que el ejercicio ruso-bielorruso «además de [mantener un] carácter antiterrorista, es estrictamente defensivo»[4]. En ambas ocasiones se ha aprovechado para acusar a Occidente, ya que «los mayores medios mundiales —y tras ellos, los políticos— llevan varios meses alborotando a la opinión pública y difundiendo el mito de la supuesta amenaza rusa».

Acusaciones aparte, lo que sí ha trascendido es que estas prácticas buscan reproducir un ataque por el cual grupos extremistas quieren desestabilizar y causar el caos a través de atentados. En el simulacro, los terroristas reciben apoyo proveniente del exterior y penetrarán en la zona desde Kaliningrado y Bielorrusia. El objetivo de las prácticas es estar preparado para repeler esta agresión con la mayor rapidez y eficacia.

Los ejercicios se estructuraron en dos fases[5]. Una primera que tuvo lugar entre los días 14 y 16, y en la cual las tropas se prepararon para el aislamiento de las regiones donde iban a atacar grupos terroristas y subversivos; en esta etapa el objetivo es reforzar el entrenamiento de las unidades de la Fuerza Aérea y fuerzas de Defensa Antiaérea para situaciones análogas. La segunda, desarrollada los días 17 al 20, sirvió para examinar el nivel de coordinación entre las tropas en caso de ataque a los intereses de los dos países involucrados, Rusia y Bielorrusia. Las maniobras de la segunda fase tuvieron lugar en un polígono de Luzhski, cerca de San Petersburgo, y sirvieron para que observadores internacionales pudieran comprobar in situ el desarrollo de los ejercicios en lo que se conoce como el Visitor´s Day. El Ministerio de Defensa bielorruso confirmó que siete países (Ucrania, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, Suecia y Noruega) más la OTAN fueron invitados[6].

El Zapad en cifras

Uno de los aspectos que más polémica ha despertado ha sido el número de efectivos que desplegados en estas maniobras. Desde el lado ruso se facilitaron las siguientes cifras: alrededor de unos 12 700 militares, de los cuales 7 200 pertenecen al ejército bielorruso y 5 500 al ruso; más unos 70 aviones y helicópteros, 680 unidades de material de guerra, incluyendo unos 250 carros de combate; se usaron hasta 200 sistemas de artillería, lanzacohetes múltiples y morteros, así como 10 buques[7]. La cifra de 12 700 soldados no es intrascendente ya que se mantiene por debajo de las exigencias del Documento de Viena[8] sobre medidas destinadas a fomentar la confianza y la seguridad. En el apartado correspondiente a Observación de determinadas actividades militares, se contempla que los «Estados participantes invitarán a observadores de todos los demás Estados participantes a las siguientes actividades militares notificables», dentro de las cuales se encuentra los Zapad. A continuación, se señala que «las actividades anteriormente mencionadas estarán sujetas a observación cuando el número de hombres participantes alcance o supere la cifra de 13 000 […]». Rusia se aferra a que los números mostrados son reales y que, por tanto, no tiene porqué facilitar el acceso a observadores internacionales más allá del día anunciado. Sin embargo, los servicios de inteligencia militar de las tres repúblicas bálticas, sumados a otros actores internacionales expertos en seguridad y defensa, consideran esta cifra del todo inverosímil. El baile de cifras oscila entre los 100 000 y los 18 000 efectivos; independientemente de cuál sea el número definitivo, parece sensato dudar de los datos provenientes del Ministerio de Defensa ruso en relación a las tropas desplegadas y al material, máxime teniendo en cuenta la cantidad trenes que llevan meses circulando por el país sin conocer exactamente qué transportan[9]. Conviene señalar que el documento de Viena no incluye mecanismos de sanción para los países que lo incumplan, simplemente se trata de un acuerdo por el que «los Estados participantes reconocen que las medidas mutuamente complementarias destinadas a fomentar la confianza y la seguridad que se adoptan en el presente documento sirven, tanto por su alcance y naturaleza como por su aplicación, para fortalecer la confianza y la seguridad entre los Estados participantes». Desde la OTAN, su secretario general, Jens Stoltenberg, ha solicitado a Rusia que cumpla con sus obligaciones internacionales. «Es importante porque cuántos más ejercicios y actividad haya en nuestras fronteras, mayor deberá ser la transparencia y la previsibilidad, necesitamos prevenir accidentes»[10].

 La incertidumbre como generador de tensión

El tema de la transparencia se sitúa en el centro de la cuestión. Las incursiones militares rusas en Georgia y Ucrania, en especial la anexión de Crimea, fueron el detonante para que la OTAN desplegará una misión defensiva y de disuasión en los países bálticos y Polonia. Los tres Estados bálticos llevaban años reclamando la atención de la organización transatlántica, denunciando las prácticas rusas y alarmando sobre posibles ataques. En la cumbre de Varsovia de 2016 se consensuó llevar a cabo la operación Presencia Avanzada Reforzada (Enhanced Forward Presence, EFP)[11]. De entre los cuatro batallones multinacionales, el desplegado en Adazi, Letonia, está liderado por el ejército canadiense. Durante mi reciente estancia en la zona el pasado julio, me entrevisté con el teniente coronel Wade Rutland, veterano militar con experiencia en varias misiones internacionales, y al mando del contingente. Le trasladé las dudas que circulan en ciertos entornos de seguridad y defensa de los países bálticos acerca del número de efectivos desplegados en el terreno.

– ¿Le parecen suficientes unos 1 200 soldados por batallón o cree que un número mayor supondría un más contundente mensaje a Rusia?

– No deja de tratarse de un cálculo hipotético. Nuestra mera presencia, con un batallón compuesto por siete naciones, es la mejor manera de disuasión que podemos ofrecer. Además, uno de nuestros propósitos es que Rusia no interprete nuestra presencia como una provocación. Dicho lo cual, dicen [desde Rusia] que les estamos sitiando, ¿cómo puede ser eso posible con mil soldados?

Ilustración 3 Entrenamiento conjunto entre tropas españolas y polacas en Adazi, Letonia. (Foto César Alcolea Valero, Ejército de Tierra)

Uno de los militares de mayor rango de Estados Unidos, el teniente general Ben Hodges, comandante de las tropas terrestres de EE. UU. en Europa, mantiene un discurso entre el reconocimiento total a que Rusia haga sus ejercicios militares y la duda que le supone la opacidad en relación a los mismos. «En tres años no he conocido a un solo periodista que haya cubierto unos ejercicios militares rusos, lo cual aliviaría cierta ansiedad»[12]. Lo que sí reclama este general es una zona militar Schengen para garantizar una más rápida movilidad de las tropas, mensaje que ha traslado a los líderes políticos. La propuesta no ha tenido eco, y parece complicado que tenga recorrido alguno en base a la legislación vigente en la Unión Europea.

 Rusia muestra músculo militar

A pesar de la acusación de opacidad, dentro de la información que se maneja destaca la certeza de saber que en los ejercicios intervendrá el Primer Ejército de Tanques de la Guardia, por primera vez desde la época de la URSS. Este ejército tuvo su estreno durante la segunda Guerra Mundial desempeñando un papel fundamental en la victoria ante la Alemania nazi[13]. Otra de sus más recordadas intervenciones fue en Checoslovaquia, cuando fue utilizado para aplastar la Primavera de Praga en 1968. A pesar de su discutible historial, tras el colapso de la URSS fue aparcado en Smolensk, para finalmente ser disuelto en 1998. Ahora Putin la ha rescatado del olvido para honor y orgullo de sus compatriotas, siempre partidarios de recuperar símbolos que recuerden la grandeza del país. La inversión económica y táctica ha supuesto que este renovado ejército sume una cantidad de entre 500 y 600 tanques, a lo que habría que añadir entre 600 y 800 vehículos de combate de infantería, 300-400 unidades de artillería de campaña y una cantidad estimada de entre 35 000 y 50 000 soldados[14]. Asimismo, habrá que sumar la próxima adquisición por parte del ejército ruso, el tanque T-14 Armata. En opinión del capitán Carlos Cespedosa, experto del Ejército de Tierra español en carros de combate, «esta versión de carro de combate exteriormente es muy parecida al Leopardo 2E pero incorpora unas mejores tecnológicos en los sistemas de adquisición, localización y capacidad de tiro a más distancias que las que tiene el Leopardo 2E, una mejora importante».

Ilustración 4. Despliegue de los ejercicios Zapad 2017. [Vía Real Instituto Elcano]

 Crimea como precedente cercano y amenazador

Toda esta información es analizada al detalle por la OTAN, en especial por parte de sus miembros que comparten frontera. Desde un plano conjetural, se prevé que Rusia podría tener listo en un plazo de entre 24 y 48 horas las fuerzas necesarias para iniciar acciones contra los estados bálticos, tal y como avisan los servicios de inteligencia militar de estos países. Otras fuentes calculan que Rusia podría tardar tan solo 60 horas en tener bajo su control Riga y Tallinn[15]. Cabe destacar que la operación EFP de la OTAN tiene un carácter defensivo y que ante un hipotético ataque ruso su misión sería retrasarlo el tiempo necesario antes de tomar las medidas acordadas, no hacerle frente. En la capital estonia tuve la ocasión de acudir a un encuentro organizado por el ICDS, centro de estudios en la órbita del Ministerio de Defensa. En el mismo intervinieron miembros del propio centro, del Ministerio de Defensa y del ejército. El mensaje que buscaban transmitir a la audiencia, una mezcla de periodistas y analistas extranjeros, era la desconfianza que genera Rusia en los países de su entorno, con agresiones e incidentes frecuentes y con lo sucedido en Crimea en 2014. La anexión de la península ucraniana fue el detonante definitivo para el despliegue de la misión EFP. Uno de los temores que recorre la región es la posibilidad de que Rusia tome control de la franja Suwalki, «convirtiendo así a los bálticos en una isla». La preocupación se intensifica cuando se contemplan cómo evoluciona al alza el gasto en defensa. «Gastan como un país que está en guerra, y eso hace que se despierten suspicacias», comentan desde el ICDS.

Pasado el tiempo parece que las acusaciones de histéricos o de crear falsos mitos sobre la política exterior rusa han dejado paso a la certidumbre de que conviene estar al tanto de las maniobras dirigidas desde el Kremlin. Un estudio recientemente publicado lo demuestra a la vista del histórico de los ejercicios militares llevados a cabo por la OTAN y Rusia en los últimos dos años y medio[16]. El ensayo se basa en los detalles facilitados por el ejército ruso y muestra cómo el número de operaciones llevadas a cabo por Rusia triplica a las efectuadas por la Alianza Atlántica, tomando por maniobras las que involucren más de 1.500 efectivos, el equivalente a una brigada. Desde el 1 de enero de 2015, la OTAN cuenta con 38 ejercicios militares mientras en el lado rusa suman hasta 124. El análisis revela que las distancias aumentan cuanto menos numerosos sean los ejercicios. Mientras que la relación con ejercicios que involucran a más de 10 000 soldados es de casi dos a uno, sube hasta 2,5 a uno para los ejercicios con 5 001 a 10 000 soldados; siguiendo la dinámica, en los ejercicios que implican de 1 500 a 5 000 soldados, la relación es de casi cuatro a uno.

 Bielorrusia en la encrucijada

Mientras todas las miradas están puestas en el desarrollo de los ejercicios Zapad y conocer las últimas novedades sobre la capacidad militar de Rusia, existe la duda en relación a qué papel desempeñará Bielorrusia y por qué ha accedido a participar en estas maniobras por primera vez. Su situación ni es cómoda ni parece fácil de manejar. En el juego de las lealtades se alinea del lado ruso, presentándose como fiel aliado, pero eso no le impide manifestar una actitud de cierta neutralidad en la enemistad entre OTAN y Rusia. Su presidente, Alexandr Lukashenko, sabe que no interesa a ninguna de las partes la escalada de tensión que se va a vivir durante esa semana y no desea que haya ningún incidente o provocación que comience algo para lo que ninguna parte está realmente preparada. De ahí la insistencia que han mostrado desde Minsk a la hora de invitar a los países de la región, no ya solo a los vecinos, para comprobar que todo lo que se hará será dentro de lo aceptable. A nadie se le escapa que Lukashenko no quiere jugárselo todo a la carta rusa y desde hace un tiempo está manteniendo reuniones informativas con OTAN y otros países occidentales aclarando cómo se desarrollarán los ejercicios, en paralelo a la información que Rusia proporciona[17].

Dentro del relato difundido desde Moscú se hace especial hincapié en que los Zapad serán unos ejercicios conjuntos, presentándolos, pues, como una iniciativa en la que participa los dos países de manera equivalente. Este hecho queda constatado no solo si atendemos a los datos proporcionados por ambos ministerios de Defensa, en los que se asegura que Bielorrusia aportará más soldados que Rusia, sino a la hora de presentar los ejercicios como una oportunidad para que Bielorrusia consolide sus prestaciones de seguridad y defensa. A eso se suma la interpretación que hace Rusia de los asuntos del país vecino, que aborda más en clave doméstica que internacional. Esto, sin duda, legitima a Rusia y le permite moverse sobre el terreno con mayor comodidad. Además, en su fuero interno entiende que no está haciendo nada más que responder al movimiento de la Alianza Atlántica que supuso el despliegue de la misión EFP.

 Qué esperar de Rusia

Estas circunstancias lanzan a Rusia a un escenario ventajoso. A pesar del poderío anteriormente detallado, nadie concibe, en estos momentos, un ataque de Rusia a ningún país miembro de la OTAN. Los temores están bien razonados, pero se basan en ataques a estados que no eran miembros ni de la OTAN ni de la Unión Europea. Actualmente, Rusia aspira a conseguir dos objetivos: reducir las sanciones económicas y lanzar un mensaje de disuasión ante el avance de la OTAN en lo que ellos consideran su propio terreno (la última adhesión, Montenegro, generó un profundo malestar[18]).

Centrándonos en el segundo aspecto, cabe destacar que Rusia maneja con destreza una narrativa que caricaturiza a quienes defienden que sus acciones son ilegales. A tal efecto, no duda en mezclar asuntos que pueden confundir al receptor, como cuando establece analogías entre esas críticas a su país y la supuesta crisis de valores que se vive en las democracias liberales. Se presentan como la víctima de un complot que pretende atacar sus valores y devuelve el golpe denunciando que en Occidente se fantasea con regresar a la guerra fría, que viven anclados en el siglo XX o, y este es uno de los más empleados, viene instalados en un estado de histeria[19]. Eso facilita que cuando no se cumplan las previsiones, cuando existen épocas de ausencia de incidentes, desde el Kremlin puedan defenderse con sorna asegurando que ellos ya habían avisado.

Estas estrategias forman parte del conjunto de mecanismos que Rusia emplea como elementos de disuasión. Entre estas medidas adquiere especial importancia hacer creer al adversario que se está en posesión de la fuerza necesaria para hacerle frente, incluso cuando todos coinciden en determinar que Rusia está en desventaja en cuanto a medios tecnológicos se refiere. Uno de los actuales desafíos a los que se enfrenta el país es el avance de la OTAN y la situación de debilidad que estos movimientos suponen. Este riesgo se hace extensible a su enclave de Kaliningrado y a la recientemente anexionada península de Crimea. Dicho lo cual, y como se ha indicado previamente, ninguna de las partes desea ni está preparada para que se pase de la tensión al conflicto bélico. Es improbable que nadie tenga pensado cómo actuar llegado el día y la actual situación de hostilidad no pasará de este estadio. Asunto distinto serán las campañas que Rusia mantenga en el este de Ucrania o los distintos conflictos congelados que mantiene. A pesar de que suponen un importante gasto económico en un momento en el que la economía no vive un momento muy boyante, ayudan a mantener movilizada a una población comprensiva con las acciones internacionales de su presidente, Vladimir Putin. Retomando las palabras del expresidente estonio, Rusia no va a dar un paso atrás a la hora de defender sus intereses, y para ello está dispuesta a poner sobre la mesa los medios que sean necesarios.

[i]

Ricardo Lenoir-Grand Pons*

Analista de seguridad y defensa

[1] Discurso completo: https://vp1992-2001.president.ee/eng/k6ned/K6ne.asp?ID=9401

[2] Constancia del primer ejercicio militar Zapad: https://books.google.es/books?id=OCgmDwAAQBAJ&pg=PA367&lpg=PA367&dq=first+zapad+1969&source=bl&ots=bo2qiH8XBx&sig=K9NRhL2UQ11HR0PBRnRuXRvP284&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjk2O2khZjWAhVPbVAKHe_VBBMQ6AEIUzAO#v=onepage&q=first%20zapad%201969&f=false

[3] Mira Milosevich. “Zapad-2017: las maniobras militares rusas como ingrediente de la disuasión estratégica”. Real Instituto Elcano. http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari64-2017-milosevichjuaristi-zapad-2017-maniobras-militares-rusia-disuasion-estrategica

[4] “Ministerio ruso de Defensa revela el objetivo de las maniobras Zapad 2017”. Sputnik. 29 de agosto, 2017. https://mundo.sputniknews.com/defensa/201708291071933447-rusia-ejericicios-militares-defensa/

[5] “Bielorrusia califica de incomprensible el revuelo en torno a las maniobras Zapad”. Sputnik, 29 de agosto, 2017. https://mundo.sputniknews.com/europa/201708291071936990-minsk-defensa-ejercicios-tension/

[6] “Belarus Invites Observers To Monitor ‘Zapad 2017’ Exercises, But NATO Critical”. RFERL. 22 de agosto, 2017. https://www.rferl.org/a/belarus-russia-zapad-exercises-nato-critical-monitors/28690907.html

[7] “Rusia cree que los temores ante sus maniobras militares están basados en “mitos””. El Mundo. 29 de agosto, 2017. http://www.elmundo.es/internacional/2017/08/29/59a590e846163f0a308b4593.html

[8] “Documento de Viena 2011 sobre medidas destinadas a fomentar la confianza y la seguridad”. Texto íntegro: https://www.osce.org/es/fsc/86601?download=true

[9] Kalev Stoicescu “Decoding Zapad 2017”. International Centre for Defense and Security. Septiembre, 2017. https://www.icds.ee/fileadmin/media/IMG/2017/Publications/ICDS_Analysis_Decoding_Zapad-2017.pdf

[10] “NATO Slams Russia for Limiting Access to Military Drills”. The Wall Street Journal. 25 de agosto, 2017. https://www.wsj.com/articles/nato-slams-russia-for-limiting-access-to-military-drills-1503682210

[11] Ricardo Lenoir. “Enhanced Forward Presence, la respuesta disuasoria de la OTAN ante la amenaza rusa”. IEEE. Julio, 2017. http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2017/DIEEEO73-2017_Respuesta_disuasoria_OTAN_Amenaza_Rusia_RicardoLenoir.pdf

[12] Atlantic Council. “European Bureaucracy, Not Russia’s Military Exercises, Seen as a Bigger Challenge”. Atlantic Council. 30 de agosto, 2017. http://www.atlanticcouncil.org/blogs/new-atlanticist/european-bureaucracy-not-russia-s-military-exercises-seen-as-a-bigger-challenge

[13] “This is the famed Russian tank corps that Putin is sending to NATO’s borders”. Business Insider. 3 de agosto, 2017. http://www.businessinsider.com/this-is-the-russian-tank-corps-putin-is-sending-natos-borders-2017-8

[14] The Jamestown Foundation. “Russian First Guards Tank Army as an Instrument of Hybrid War Against Baltic States”. 22 de junio, 2016. https://jamestown.org/program/russian-first-guards-tank-army-as-an-instrument-of-hybrid-war-against-baltic-states/

[15] RAND Corporation. “Reinforcing Deterrence on NATO´s Eastern Flank”. Junio, 2016. https://www.rand.org/content/dam/rand/pubs/research_reports/RR1200/RR1253/RAND_RR1253.pdf

[16] “Russia Conducts Three Times More War Games than NATO”. Frankfurter Allgemeine. 23 de agosto, 2017. http://www.faz.net/aktuell/politik/ausland/russia-conducts-three-times-more-war-games-than-nato-15162743.html

[17] Keir Giles. “West Should Keep a Wary Eye on Russia’s Zapad War Games”. Chatham House. 16 de agosto, 2017. https://www.chathamhouse.org/expert/comment/west-should-keep-wary-eye-russias-zapad-war-games

[18] “Comment by the Information and Press Department on the completion of the procedure of Montenegro’s accession to NATO”. Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia. http://www.mid.ru/en/web/guest/kommentarii_predstavitelya/-/asset_publisher/MCZ7HQuMdqBY/content/id/2775720

[19] Recomiendo escuchar la intervención de Mikhail Rossiyskiy, primer consejero de la embajada rusa, en el último seminario sobre seguridad y defensa de la Asociación de Periodistas Europeos (segunda sesión).  http://www.apeuropeos.org/xxix-seminario-internacional-de-seguridad-y-defensa-hacia-un-nuevo-desorden-mundial/

*NOTA: Las ideas contenidas en los Documentos de Opinión son de responsabilidad de sus autores, sin que reflejen, necesariamente, el pensamiento del IEEE o del Ministerio de Defensa.

 

Artículo publicado en el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) el 12 de octubre de 2017.

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