Narva o la convivencia natural entre rusos y estonios

                     narva fab

24 de febrero de 2015. Dentro de los actos conmemorativos del día de la independencia estonia, celebrados en la ciudad de Narva, desfilan tanques y militares de la OTAN, algunos con banderas estadounidenses. Una escena que ha dejado de ser insólita en los países bálticos desde que ingresaran en la OTAN hace ya once años pero que adquiere un significado especial al suceder en una ciudad fronteriza con Rusia y en el que la población de ascendencia rusa supera el 90 %. La tercera ciudad más poblada de Estonia, con unaeconomía depauperada, está siendo testigo silencioso del penúltimo capítulo de la escalada de tensión que la OTAN y Rusia mantienen desde el comienzo del conflicto en Ucrania. Más allá de la relación de hermanamiento que Narva guarda con Donetsk (coincidencias de la vida) el escenario es bien distinto y la nostalgia hacia Rusia no se traduce en un deseo de volver a formar parte de la gran madre Rusia. Un análisis a su población demuestra que lo que sí se puede convertir en elemento rupturista es el empobrecimiento y las oscuras perspectivas de esta localidad.

Tan lejos, tan cerca

Narva se sitúa en la esquina nororiental del país dentro del condado de Ida-Viru y la separa de Rusia un río homónimo. Para entender las influencias que reciben sus habitantes basta con mirar el mapa: la distancia con la capital Tallin es de 220 kilómetros mientras que con San Petersburgo solo de 160. Esta cercanía se manifiesta en el influjo informativo que reciben sus ciudadanos, con canales de radio y televisión públicos rusos llegando con mayor frecuencia que los estonios. Pero no solo se trata de proximidad. Para la población de más de cincuenta años el ruso es el único idioma que hablan, siendo incapaces de manejarse en estonio. Este hecho supone un impedimento a la hora de superar el examen para adquirir la nacionalidad estonia al no poder aprobar la prueba del idioma. Esto complica y ralentiza el proceso de naturalización de los ciudadanos de ascendencia rusa, empujándolos a conservar fuertes lazos con Rusia. La barrera idiomática no solo dificulta este proceso sino que además supone un serio problema a la hora de comprar medicamentos o alimentos si no están etiquetados en ambos idiomas.

Inputs culturales

Como se ha mencionado, la televisión y radio emiten principalmente en ruso. No solo eso, los títulos de los libros que descansan en las bibliotecas públicas son mayoritariamente en lengua rusa. Contrario de ser fuente de ruptura, se entiende como una situación natural que permite la convivencia entre las dos comunidades. Mirándolo con perspectiva, no es más que prolongar la situación que se ha venido dando desde la desintegración de la URSS y la consiguiente independencia del país. Aun así, y de cara a evitar conflictos como los que se han venido dando en los últimos años, el gobierno central tiene pensando comenzar a emitir en ruso a través de sus plataformas con el fin de poder llegar a esta parte de la población y poder enviar así sus propios mensajes.

¿Cómo de nacionalista se siente usted?

Marju Lauristin fue elegida diputada en las últimas elecciones europeas. Anteriormente, además de haber sido ministra de Asuntos Sociales (1992-1994) por el partido socialdemócrata estonio, fue profesora de sociología en la Universidad de Tartu, la segunda mayor ciudad del país. Formó parte de un estudio, Estonian Integration Monitoring (2011), donde se analizó el proceso de integración de los rusos étnicos. Dentro del condado de Ida-Viru coinciden varios de los modelos. El que cuenta con mayor presencia es el que agrupa a los “poco integrados”. Este grupo está formado por miembros de clase obrera, incluyendo a parados y jubilados, con ingresos muy bajos. Poco interesados en cuestiones como la obtención de la ciudadanía, probablemente de haberles preguntado hubieran optado por la rusa pero se mantuvieron en Estonia. Desconfían de las autoridades locales y se sienten desprotegidos. A este grupo se añade el de los “no integrados con actitud pasiva”, gente de edad avanzada que no habla estonio, desinteresados por la actualidad que les rodea. Dentro de los grupos menos representados están los dos polos opuestos: el que aglutina a los que se sienten plenamente estonios (con familiares presenten en la región desde antes de la época soviética), rechazando el sentimiento ruso y sus contrarios, el grupo que se reconoce absolutamente ruso y que está dispuesto a emigrar a las primeras de cambio. Por último, uno de los grupos que no tiene presencia en este condado, como era de esperar, es el que representa a los que han cumplido exitosamente la integración, grupo representado por jóvenes nacidos en una Estonia independiente, que se relacionan con el idioma local y no siguen los medios de comunicación rusos.

Rusos étnicos contra la idea de volver a Rusia

La idea de correr la misma suerte que otros territorios anexionados por Rusia tiene poco arraigo, aunque sí que ha movilizado a una parte de la sociedad civil, quizá con el fantasma del referéndum del 1993 en la memoria. Bajo el nombre de Memorandum 14 se presentó un manifiesto en contra de la posibilidad de ser una nueva Crimea. El manifiesto, firmando por representantes políticos, de la comunidad científicos e intelectuales (gran parte rusos étnicos), comienza expresando su preocupación ante los hechos ocurridos en Ucrania y exigiendo a las autoridades estonias que asuman el liderazgo en la zona de cara a evitar interferencias externas. Uno de los párrafos acaba con la siguiente sentencia: “Todos los asuntos relacionados con el desarrollo de la sociedad, incluyendo educación, idioma y políticas ciudadanas deben solucionarse de acuerdo al principio de la soberanía del Estado”. Para acabar concluyendo que independientemente de la lengua en la que uno se exprese o la ideología que se defienda, todos siguen permanecen unidos bajo el mismo país, Estonia.

La economía como verdadero agente desestabilizador

Más allá de los mensajes que se puedan difundir desde los medios de comunicación rusos, claramente afines a las políticas del Kremlin, existe un elemento que actualmente tiene más potencia para agitar la región: la difícil situación económica en la que se ven inmersos. Narva representa el claro ejemplo de ciudad industrial pujante en el siglo pasado que no se ha sabido renovar para incorporarse a los requisitos del s.XXI. Un paseo por la ciudad muestra una gran cantidad de fábricas cerradas que hasta hace no tanto daban trabajo a la mayor parte de la población. Aun siendo la tercera ciudad más poblada del país se encuentra fuera de la dinámica económica del país, con sueldos mucho más bajos que la media. Se pide a los políticos de Tallín que presten más atención a este condado que todavía no ha llegado a saborear el impulso que ha supuesto la entrada en la UE. El año 2004 también supuso el ingreso en la OTAN, organización que garantiza en su artículo quinto la seguridad de todos sus miembros por igual. Rusia mantiene una fuerte influencia en la zona pero esta vez, a diferencia de lo sucedido en Crimea, no está en condiciones de agitar el tablero haciendo saltar por los aires las fichas y colocando nuevamente las suyas.

Foto: Fábrica textil Kreenholm, antiguo referente industrial de Narva y hoy cerrada [vía Flickr].

Artículo publicado en Eurasianet el 13 de agosto de 2015.

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