Ucrania prefiere a Occidente

Las elecciones que tuvieron lugar el pasado domingo para elegir la composición de la Rada Estatal, el Parlamento, han supuesto un significativo apoyo para el Presidente Poroshenko, quien las convocó para consolidar su proyecto de país y la postura ante los dos grandes actores que la ambicionan: Rusia y la Unión Europea. La Rada Estatal se ha decantado hacia la segunda. Juntando los votos conseguidos por su partido y el partido del actual Primer Ministro suman más del 40% de las papeletas, logrando formar una coalición de Gobierno para afrontar con cierta suficiencia la próxima legislatura. Tres ejes han estado muy presentes en la campaña electoral: defensa, economía y nacionalismo.

Elecciones incompletas

El Presidente Poroshenko presentó los comicios en un ambiente bélico, si no de factode iure, en el que desde el último alto el fuego, el 5 de septiembre, hasta el 8 de octubre se registró la muerte de 331 civiles, siendo desconocido el número de militares caídos. La situación en el oeste del país está lejos de estar controlado, con los separatistas rusos, o pro-rusos, negando cualquier acuerdo con Kiev. Ni las palabras de Putin en la Cumbre Euroasiática de Milán han calmado las pretensiones de los sublevados cuando dio a entender que una mayor autonomía para la región de Donbás arreglaría la situación. La autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD) se puede convertir en un verdadero problema para el Kremlin en caso de que siguieran adelante y se convirtieran en un Estado independiente ya que les supondría un gasto económico no deseable.

Este clima de violencia hizo que no se votara ni en las ciudades controladas por el RPD ni en Crimen, impidiendo por tanto que se completen los votos para elegir a los 450 parlamentarios, por lo que solo habrá 423 escaños ocupados. Para el futuro queda por ver cómo sacarán adelante las elecciones que han anunciado para el próximo domingo, 2 de noviembre, ya que ellos no se sienten representados por las votaciones del domingo. Rusia, en palabras de su Canciller Lavrov, anuncia que dará legitimidad al resultado de los comicios.

¿Cómo se pagará el gas?

La economía ha estado presente de varias maneras, aunque no haya sido tratada directamente. El principal problema al que se enfrenta Ucrania es el pago por el gas que permita calentar las casas en el inverno, con el frío llegando mucho antes que en el resto de Europa. Por ahora han acordado el coste para el inverno, aceptando pagar 325 dólares por 1.000 metros cúbicos, pero queda por cerrar el coste del elemento en verano. Moscú ha dejado claro, no sin cierta retranca, que para pagar pueden preguntar a Bruselas, porque ellos no van a rebajar una deuda que asciende a 3.500 millones de euros. Queda por ver en qué medida la Unión Europea, que ya consiguió que se firmara el Acuerdo de Adhesión el pasado mes de junio, el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones responden a las necesidades económicas ucranianas. Hay distintas voces que reclaman un apoyo claro a Ucrania, que comience por el apoyo económico.

Por otro lado, hay que destacar que la zona industrial del país se concentra en la parte oriental, por lo que el conflicto está restando poderío económico al país, con muchos negocios cerrando y con unos pronósticos nada halagüeños, independientemente de junto a quien una su futuro. El tejido empresarial se está viendo afectado ya que la guerra ha cerrado negocios y ha hecho emigrar a parte de la población. Mientras, desde Kiev reconocen que existe escasez en productos de primera necesidad y culpan de ello al impago por parte de las regiones mineras controlados por el RPD.

Rusia empuja hacia Bruselas 

Finalmente hay una cuestión ineludible: el sentimiento nacionalista que se ha despertado a raíz de la invasión rusa, sucedida en dos etapas. Si ya existía un fuerte afecto hacia Europa, este movimiento del vecino no deseado ha robustecido el arraigo. Las encuestas demuestran que se quiere mirar hacia Bruselas y todo lo que ello representa. Uno de los éxitos del actual y futuro Presidente ha sido saber interpretar esa ola y subirse a ella cuidando unas formas que no todos los políticos han hecho. Del Euromaidán salió un amalgama de partidos políticos que cubrían un amplio espectro político, encontrando posiciones muy próximos a la ultraderecha, con tintes racistas y homófobos. Todo quedó cubierto bajo la bandera ucraniana, todo quedó justificado para luchar contra el anterior Presidente, Yanukovich. Éste se fue, y con él se ha ido yendo toda la cúpula de colaboradores en un ejercicio de depuración de cargos, pero existen problemas propios del país que nada tienen que ver con ellos, o que con ellos se volvieron estructurales.

¿Otro Euromaidán?

El primero de todos, y el que más ha lacerado a la población, ha sido el de la corrupción, cuestión que ocupa el número uno en todas las encuestas que se han venido realizando a lo largo del año. Ucrania es un país singular, sin una fuerte historia como Estado y en el que las siglas de los partidos políticos se han mantenido por debajo de los nombres de sus líderes. Eso ha permitido que encabezaran las listas personajes que difícilmente se verían con tanta frecuencia en el resto de Europa. A esta característica hay que sumarle el hecho de que el electorado tiene muy mala memoria con los perdedores, o directamente con quienes considera parte de un pasado, por reciente que pueda parecer. Solo así se explica que la que fue Primera Ministra unos meses en 2005 y desde el 2007 al 2010, Yulia Timoshenko, haya entrado en el Parlamento por los pelos, consiguiendo superar por muy poco el 5% de los votos exigido para tener representación, cuando en el 2012 obtuvo el 30%, si bien es cierto que las acusaciones de corrupción, otra vez el tema clave, no le ayudaron. Por lo menos ella ha podido conseguir a lo que no ha llegado el Partido Comunista, uno de los afectados por el enfrentamiento con Rusia.

El resultado de las elecciones no deja duda de la limpieza de las mismas, hecho garantizado por observadores internacionales liderados por la OSCE. Poroshenko ha sido elegido para liderar el proyecto de país durante los cuatro próximos años, siempre que se instale una estabilidad demandada por una población hastiada por la situación del país en el momento en el que se va a cumplir el primer aniversario de las manifestaciones en el Euromaidán. Porque si no se llega a un mejor escenario no se puede descartar que la situación derive en un futuro más cruento. En palabras de Ganna Gopkó, líder de la tercera fuerza política más votada: “Queremos un programa de reformas muy concretas. El país no sobrevivirá a otro Maidán, que ya no sería pacífico, sino un baño de sangre”.

Foto: Manifestante portando bandera ucraniana. (vía Flickr)

Artículo publicado en United Explanations el 30 de noviembre de 2014.

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