¿Servirá la Policía Aérea Báltica para frenar el ímpetu de Rusia?

El año 2014 será recordado por las acciones de Rusia en territorio ucraniano, esto es, la anexión de Crimea y la presencia en la región de Donbás de milicias pro rusas que mantienen el control en esta zona oriental del país. Estos hechos han despertado la desconfianza de los tres países que forman las repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania de norte a sur, al entender que pueden correr la misma suerte. Comparten una historia y un presente similar: estados de la extinta Unión Soviética que en la última década se han incorporado en la órbita occidental, primero con la entrada en la OTAN y más tarde en la Unión Europea. Estos recelos no solo tienen que ver con lo sucedido durante el año pasado sino también con los ejercicios militares que Rusia viene desplegando en su territorio.

Las primeras declaraciones a este último respecto han venido de la mano del Ministro de Defensa de Polonia, Tomasz Siemoniak, quien alertó de movimientos realizados en el espacio aéreo correspondiente a los países bálticos. Si bien es cierto que ninguna información indica pretensiones bélicas, sí que inquietan los vuelos de patrulla de estas aeronaves tipo Su-34 que el año pasado duplicaron los vuelos registrados en el 2013. Rusia encuentra justificación a estos vuelos ya que cuenta con la base aérea de Jrabrobo en el enclave báltico de Kaliningrado. Aún así, esta explicación no sirve como argumento para una actividad inusualmente intensa que ha registrado más de 30 tipos de aeronaves militares rusas en la zona.

En qué consiste la Policía Aérea del Báltico

Es por este motivo por lo que se ha reforzado la llamada Policía Aérea Báltica, operación de la OTAN para la preservación del espacio aéreo de los países de la región. Cuando las tres repúblicas entraron a formar parte de la organización transatlántica en el año 2004 accedieron a una serie de medidas ofrecidas por otros países miembros para vigilar su espacio aéreo. De esta manera consiguen suplir sus carencias militares evitando así verse amenazadas por terceros países, aunque de un tiempo a esta parte se ha demostrado que solo hay uno que se considere como tal, Rusia.

Mientras la tensión se va acumulando, aeronaves de distintas nacionales van posicionándose en las bases de este trío de países. De esta manera, Estonia recibe el apoyo de militares españoles, Lituania de de polacos e italianos y Letonia de tropas belgas. Desde la base de Morón de la Frontera, en Sevilla, salieron cuatro cazas Eurofighter (EF-2000) y 114 militares del Ala 11 del Ejército del Aire dentro de una misión que se desplegará entre el 1 de enero y finales de abril. El Ministerio de Defensa ha estimado el coste toral en unos nueve millones de euros.

Esta operación de la OTAN es de carácter defensivo ante cualquier intento de amenaza y será coordinada desde el centro de operaciones de la alianza en Rammstein, Alemania. La acción cuenta con dos áreas gestionadas por el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (COAC) uno en Finderup, en Dinamarca, y que se encargará de la primera unidad, y otro la ciudad alemana de Uedem, que tendrá a su cargo la segunda unidad. El objetivo es la constante vigilancia y control del espacio aéreo y gestionar cualquier agresión que se cometa, independientemente del momento. Para llevar a cabo la misión se cuenta con la última tecnología en radares, transmisores y centros de control para monitorear las actividades que se produzcan.

Todos estos movimientos parecen estar lejos de acabar llegando a un enfrentamiento bélico; más bien habría que encuadrarlos dentro la carrera que llevan Europa y Rusia por afianzarse como líderes en los países fronterizos. La Unión Europea, coordinada con la OTAN, ha ido absorbiendo a casi todos los países que formaban parte de la extinta Unión Soviética en un movimiento que ahora está teniendo una rotunda respuesta desde el Kremlin. Pasado más de un año de la revolución del Euromaidán podemos afirmar con seguridad que no eran los intereses de la población ucraniana los que motivaron la intervención internacional y sí afianzar posiciones. Ahora, con las repúblicas bálticas se puede vislumbrar un fenómeno parecido con la importante salvedad que estas sí tiene un potente ejército detrás que vigile qué sucede dentro de sus fronteras. El tira y afloja que mantienen las dos potencias parece que ha encontrado un nuevo escenario al que trasladar su carrera hacia el control del tablero continental.

Foto: Eurofighter Typhoon [vía Flickr].

Artículo publicado en Eurasianet el 26 de enero de 2015.

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